Que entre la RAE

Que entre la RAEQue entre la RAE.

Hasta no hace mucho, no se utilizaba tanto el término “mamandurria”, término que puso de moda la aristocrática y política, la reina de la charca, la inolvidable Esperanza Aguirre y Gil de Biedma.
Y como suele suceder (sobre todo a los que se precipitan en volcar sus opiniones sobre cualquier sitio), la palabra se coloca donde no toca, y sobre todo, se mete en comentarios que sólo buscan molestar, irritar o cabrear… como diría el genial Gila.
Hace sólo unos días que este servidor tomó una decisión personal, muy meditada, y largamente anunciada a las personas más próximas: la decisión de poner a disposición de los compañeros y compañeras de la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública del Bierzo y Laciana las obligaciones y las tareas que venía desempeñando.

Como es habitual, la prensa se hizo eco de la noticia y en la publicación de cierto medio digital pronto aparecieron comentarios… singulares.
- Ya tienes unos cuantos “haters”. – me decía una compañera el otro día-
La primera vez que escuché esa palabra no tenía la menor idea de su significado, ahora ya lo tengo claro: odiador. Sí, es una expresión inglesa que significa exactamente eso: persona que utiliza internet para expresar su odio. También podríamos denominarle odiador; odiador aficionado, odiador semi-profesional, incluso odiador profesional.
- No entiendo esta afición a utilizar expresiones en inglés que dicen lo mismo que en español.
Pues bien, uno de estos odiadores aficionados se lanzó con su opinión a asegurar que eso de la portavocía es una “mamandurria”.

- JA ! Ese tío no sabe lo que es una mamandurria.
- ¿“Tío”? ¿Cómo sabes que es un tío?
Cierto, no lo sé, porque se esconde tras un alias. Pero quiero imaginarlo así. De todos modos no tiene idea de lo que significa.
- Pero se lo vas a explicar tú.
- ¡Por supuesto! ¡Que entre la RAE!

Mamandurria: de mamar. Sueldo que se disfruta sin merecerlo, sinecura, ganga permanente.

Exactamente lo que siempre ha tenido el tipejo éste… Santiago, el del yelmo, el que quisiera parecerse a Vladimir. Sí, el que le preparó la condesa mayor de las mamandurrias, la reina de la charca, Esperanza Aguirre. El carguito dentro de aquella Agencia de protección de datos de Madrid, de la que salieron dos millones de euros, el otro carguito en la Fundación para el Mecenazgo y Patrocinio Social, con otros 184.000 euros al año, y otro posterior de 157.000 … en fin, eso son mamandurrias.
Los trabajos, tareas, obligaciones y ancargos que tiene que he atendido como portavoz de la Plataforma tienen una remuneración mucho más sencilla y fácil de entender: CERO. Y si CERO es la remuneración, no puede haber mamandurria por ninguna parte, aunque llames al árbitro para que mire el VAR.
Está claro que el autor de aquel comentario es un ignorante cegado por su mala fe, por su intención de esparcir su odio para poder presumir de una personalidad que le gustaría tener.


Pero claro, a este tipo no le puede entrar en la cabeza que alguien invierta tiempo, y a veces dinero en tareas que son estrictamente de voluntariado.
Es lo que tiene ser una persona que sólo busca subir su autoestima a base de intentar desprestigiar a los que le rodean.


En fin, paciencia.

Plácido Martínez - marzo 2019