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155, PRIMER CAPÍTULO

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Le ha mandado Rajoy una primera entrega del 155 a Puigdemont.
Se puede interpretar de muchas maneras, sí, pero lo cierto es que ese requerimiento es el paso previo necesario para poder aplicar el 155. De manera que uno se puede agarrar al tono más o menos relajado de la intervención del presidente del gobierno, pero sin duda, nadie puede asegurar que Rajoy busca el diálogo, ni tampoco puede afirmarse que es la antesala del envío de los tanques.

El que todos pronosticaban como el primer día de la república catalana independiente, el 10-Oct, se convirtió enseguida en el día de la decepción para las masas independentistas, en el día de la rendición para algunas otras masas, y en el día de la ambigüedad para la mayoría de los que escuchamos las palabras del presidente del gobierno catalán.

Tras la proclamación de Puigdemont de la república y su inmediata suspensión para el diálogo, había que hacer la imprescindible descodificación de su mensaje. A propósito, se dice que no hay diálogo entre una y otra parte, pero no es cierto porque el hecho de que no se sienten en una misma mesa, no significa que no se envíen mensajes (como está sucediendo), y no me refiero a mensajes de móvil, sino a mensajes a través de las declaraciones de uno y de otro lado.

Como decía, el mensaje del presidente de Cataluña había que interpretarlo. Y lo han hecho desde juristas prestigiosos, hasta un amigo que tengo yo en facebook. A Rajoy también le tocaba interpretarlo, descodificarlo, traducirlo a su lenguaje. Y lo que hizo fue lanzar la antesala del 155 y exigirle que se explique, que diga claramente si Cataluña es una república, o una comunidad autónoma. Para muchos de sus parroquianos es una muestra de mesura y sentido común. Mesura y proporcionalidad porque no ha enviado los tanques directamente, supongo. Como le empujaban a hacer alguno/a de sus más allegados.

…pero…

¿Ha pensado el presidente del gobierno la reacción del otro lado? ¿Ha preparado su reacción a cada una de las posibilidades de respuesta (o de no respuesta) que tiene Puigdemont?
A estas alturas del “desafío”, estoy convencido de que ni una parte ni la otra estudian la reacción a cada paso que dan. Cosa que deberían hacer siempre los políticos de altura (no creo que sea el caso).
Continúo: Rajoy ha lanzado su pregunta. Bien. Ahora “la pelota” está en el lado catalán, y por tanto, a Puigdemont le toca responder. Puede decir que ha proclamado la república, en cuyo caso, Rajoy (quiera o no) tendrá que aplicar el 155. Puede decir que no la ha proclamado, en cuyo caso se le echará encima la CUP, romperá el pacto de gobierno y tendrá que disolver el parlamento y convocar elecciones. (Vuelta a empezar?).

…pero…

¿Qué pasaría si el presidente de Cataluña NO responde?. ¿Qué pasaría si Puigdemont simplemente no dice nada?. Como diría el gran “filósofo” “Rajoy de Moncloa”: “No hacer nada es también una respuesta”. Sólo le quedaría a Mariano interpretar ese silencio como un: “haz lo que quieras”. Así que, tanques.
¿Es realmente lo que quiere Rajoy? Espero que no. ¿Sería aceptable esa reacción en la UE? Seguro que no.
Entonces, ¿no ha sido un grave error el requerimiento de Rajoy? ¿No debería haber dicho otra cosa el día 11 de octubre? ¿Ha meditado la posibilidad de no preguntar, de no enviar requerimientos?

Eso tendría que haber hecho un político de nivel: interpretar la medida ambigüedad de Puigdemont a su manera. Dar por supuesto que las palabras pronunciadas en el parlamento catalán eran (como todos los fieles que estaban en la calle) un frenazo al “procés”. Un frenazo sin marcha atrás, pero un frenazo al fin. Si Rajoy da por entendido que se ha paralizado el desafío, sólo tendría que salir a felicitar al gobierno de Cataluña por su rectificación y emplazarles a un diálogo. Si hubiera hecho justamente eso, tendría al fin la iniciativa en todo este problema, puesto que dejaría a Puigdemont con opciones reducidas y todas beneficiarían al inquilino de la Moncloa: si no dice nada, o dice que efectivamente Cataluña no es una república, se asume que Rajoy ha dicho la última palabra, no tiene que aplicar el 155, el conflicto queda en suspenso, pero paralizado. Si dice que no es cierto, que Cataluña es una república, le daría toda la legitimidad a Rajoy para aplicar el 155. Esa debería haber sido la respuesta de Rajoy, que sólo se confunde cuando hace algo (claro!).
De todos modos, este capítulo es muy posible que quede pronto desfasado, a la vista de lo vertiginoso que es el paso de los acontecimientos en las últimas semanas. Así que seguiremos atentos, porque no es descartable que la ineptitud de uno y otro empeore la situación en cualquier momento.

Plácido Martínez - octubre 2017