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Ya es hora de preguntar

SuarezYa es hora de preguntar

Victoria Prego, hasta hoy,  ha pasado por ser una de las mayores “expertas” en la etapa de “La Transición”, y una de las mayores defensoras de la idea de que esa etapa de nuestra historia  fue ejemplar y modélica.
Y digo “hasta hoy”, porque ahora nos ha confesado un” pequeño dato sin importancia” que guardó celosamente durante más de dos décadas, sí, nada menos que 21 años.
Como si de un hijo secreto se tratara, nos ha revelado que Suárez, el mítico Adolfo Suárez, el reverenciado Adolfo Suárez, el artífice del advenimiento de la democracia a nuestro país, ese gran hombre NO se atrevió a convocar un referéndum por un solo motivo: no le hubiera gustado el resultado. Así es, se negó a convocar una consulta al pueblo, a ese pueblo que en los últimos años de la década de los 70 estaba sediento de participación democrática.

Y la consulta no era cosa menor, nada menos que preguntar por “monarquía o república”.
Parece ser que al presidente del gobierno de aquellos convulsos años le aseguraron que el pueblo preferiría república en lugar de monarquía, de manera que pensó: mejor no pregunto.

O tal vez, (¡mira que somos mal pensados!), tal vez tenía cerca, demasiado cerca, a ciertas fuerzas que le desaconsejaron, o le prohibieron preguntar. En aquellos años, recuerdo que se les llamaba “poderes fácticos”, y si alguien piensa que no han continuado activos, es que vive en un mundo de fantasía.
Cuando murió el dictador, en el año 75, toda la estructura del estado estaba controlada por sus afines, como es natural en cualquier sistema totalitario. Todos los que le rodearon en vida, le rindieron tributo en su muerte, y se organizaron una transición pacífica al nuevo sistema, pero eso sí, sin perder sus privilegios, sus posesiones conseguidas gracias a una guerra y 40 años de represión, sus patrimonios y sus puestos. Todos estos “fieles defensores del régimen” se cambiaron la chaqueta y de repente, todos ellos se autodenominaron “demócratas de toda la vida”, fundaron un partido: Alianza Popular, (que luego se llamó PP), y se adaptaron como los camaleones a su entorno.

Pero esta revelación tardía que hemos conocido ahora, me lleva a otra reflexión.

¿Qué podría impedir a una “periodista de raza” publicar un hecho de semejante relevancia y guardarlo en secreto durante tanto tiempo? ¿Qué “razones” llevaron a esta “figura del periodismo” a vencer las fuerzas que siempre empujan a cualquier periodista que se precie a contar todo lo que sabe?
Razones de estado, sin duda. ¿O fue por el bien de los españoles, porque no estábamos preparados para tanta democracia de repente y sin anestesia? Estoy seguro que muchos dirigentes de demasiados partidos políticos piensan lo mismo, aunque no se atrevan a confesarlo.  ¿Hay que recordar que una democracia “de alta intensidad” no puede tener miedo a la voz de la gente?

Sin duda, nuestra democracia nació con defectos, incluso muchos de ellos se han agravado con el paso de los años, por eso es imprescindible que tomemos la palabra y respondamos a las preguntas fundamentales en toda democracia. Y entre ellas está la jefatura del Estado.
Es hora ya de responder a esa pregunta que los monárquicos han convertido durante décadas en tabú: ¿MONARQUÍA O REPÚBLICA?

Es hora ya de decidir entre todos y todas cuál es el modelo de jefatura del estado que más nos interesa.
Es hora de reparar esta anomalía de nuestra mejorable democracia.

Ya es hora de preguntar. ¡Pregunte usted, pregunte!
 
(Esta publicación está especialmente pensada para los que son tan envidiablemente jóvenes, que no vivieron y no conocieron los años y los acontecimientos posteriores a la muerte de Franco y los primeros de esta imperfecta democracia que disfrutamos…y sufrimos).

Plácido Martínez - noviembre 2016