Inicio

Unos pocos años

Unos pocos añosUnos pocos años

De vez en cuando, las redes sociales nos traen recuerdos de hace un año, de hace dos…

Y en esos recuerdos aparecen personas y situaciones que a menudo nos dejan increíblemente sorprendidos.

Hace algunos años, recuerdo que estábamos un grupo de entusiastas organizando lo que luego sería un equipo que se manifestó como de “alto rendimiento”, por los resultados obtenidos. Fueron aquellos unos meses de trabajo y de batallas contra un buen racimo de elementos “opositores” (por no llamarles directamente trolls). Batallas casi siempre ganadas con el talento y la unidad de aquel equipo. Un equipo que supo complementarse de una forma extraordinaria y en muy poco tiempo.

Visto desde este final de 2016, me parecen acontecimientos muy lejanos. Sí, es una percepción, claro. Siempre es relativa la sensación del paso del tiempo, que a veces nos parece que vuela y otras…

Y me parecen muy lejanos porque los cambios en ese equipo y sobre todo en las personas de ese equipo han sido, en algunos casos, copernicanos. Pero del mismo modo que al encontrarse dos amigos después de algunos años, cada uno suele pensar del otro: “qué mayor está”, esas personas que yo veo tan cambiadas, probablemente también me vean a mí de la misma manera, y estén pensando que he sido yo el del cambio copernicano. Todo puede ser.

El caso es que yo veo que quien prometía trabajo para el grupo enseguida desapareció casi por completo y volvió a parecer sólo para cumplir un par de caprichos con la promesa de, tal vez, un beso furtivo como los que tanto añoró durante tanto tiempo. Quien parecía un sesudo intelectual que controlaba a la perfección tecnologías y pulsiones, pronto nos descubrió que le faltaba mucho por conocer incluso de sí mismo.

Y sobre todo, quien prometía fidelidad, respeto y admiración al grupo y sus componentes, no tardó en convertirse en el mayor enemigo de su unidad y de su supervivencia.

También es cierto que alguno, que desde el primer día supimos que nos traería problemas, nos los trajo periódicamente. Con ese no ha habido sorpresa.

Afortunadamente, también quedan de aquellos tiempos, un puñado de personas que no me han defraudado. Un pequeño grupo de compañeros y compañeras que supieron mantener la esencia de aquellos tiempos, y la fidelidad al proyecto y las personas que lo impulsaron. Y eso a pesar de las dificultades que se fueron presentando.

En este cambio de año, como si de un balance se tratase, prefiero acordarme de los que, como el tiempo ha demostrado, son los que merecen la pena ser recordados.
Unos pocos años, que para algunas cosas pudiera parecer que son como un suspiro, pero para otras... para otras, cómo cambian!

De todos modos: Feliz Año! (que seguro será mejor).

Plácido Martínez - enero 2017